El jardín de la soledad, 2023
El jardín de la soledad se construye a partir de una experiencia de recorrido y contemplación en un espacio marcado por la acumulación de tiempo, memoria y abandono. El jardín aparece como un territorio intermedio, donde lo natural y lo construido conviven en un equilibrio frágil, lejos tanto del orden original como de la ruina total.
Las imágenes no describen el jardín como un lugar cerrado ni como un objeto de estudio, sino como un espacio de tránsito y observación. La cámara se desplaza lentamente, atendiendo a detalles, silencios y ritmos mínimos, dejando que el paisaje se revele a través de la experiencia del caminar. El tiempo se manifiesta no como acontecimiento, sino como sedimentación.
El proyecto se articula también a través del sonido, entendido no como acompañamiento, sino como parte del paisaje. El registro sonoro refuerza la percepción del espacio y del tiempo, ampliando la experiencia de contemplación y subrayando la condición de aislamiento y escucha que atraviesa el jardín.
El jardín de la soledad propone así una experiencia de atención sostenida, donde imagen y sonido configuran un paisaje sensible que persiste, se transforma y se repliega, invitando a una relación lenta y reflexiva con el lugar.